Por Alberto Vila @al_vila
“…para no verte tanto, para no verte siempre, en todos los segundos, en todas las visiones, ojalá que no pueda tocarte ni en canciones”.
Esas frases del gran Silvio Rodríguez son las que pienso cada vez que veo a “nuestro viejo gobierno de difuntos y flores”, una democracia continuista de la
dictadura en la que el innombrable sometió durante 40 años a nuestros padres y
abuelos, un engaño disfrazado en voto y un desencanto en la que la frase “si
votar sirviese para algo lo prohibirían” era y es un clásico de mi generación.
Pero algo ha cambiado, “una luz cegadora” ha llegado al panorama político en España ha llegado
para quedarse, un movimiento que aglutina mayorías. La generación del
desencanto, la que llenó las plazas, la generación perdida, la que poco a poco
vacía nuestro país y hace bajar las cifras del paro, ha encontrado su sitio en
el panorama político actual.
Podemos fue una ola dentro del mar de tiburones que esperan
su presa con el mar en calma, una ola molesta, pero inofensiva. El problema de
las olas, y lo dice una persona de mar, es que nunca vienen solas, se pueden convertir en una tempestad, y contra la naturaleza no se puede luchar, es el
arma más devastadora y letal que existe, se puede hacer negocios con armas o
pensar que con tu gran ejercito estás a salvo. Pero un tsunami no hay quién lo
pare, y aquí estamos, en medio de un tsunami.
Pero, ¿cómo articular un tsunami de estas características y
que no termine por engullir todo? Creo que fácil, encauzando ese caudal por el
camino correcto, por el de la coherencia.
La mayoría de la gente forma parte de esa voluntad y que en el borrador Claro que Podemos se
contemple la carencia de listas en municipales por parte de Podemos, y para mi
es el mayor acierto a la hora de gestionar este caudal, un caudal infesto de
intereses personales, políticos y oportunistas, conseguir que los arribistas no
consigan vestirse de traje nuevo, limpio
y de domingo, y permitir que ese tsunami embarre todo convirtiendo la ganancia
del pueblo en la ganancia de esos pescadores que huyen de los tiburones.
Claro que podemos, claro que estamos preparados, claro que
queremos, claro que vamos a cambiar este país, pero la historia la estamos
escribiendo, viviendo, palpando y sintiendo. La hemos hecho nuestra y como tal,
será escrita por nosotros, por el pueblo, no por esos intereses que poco o nada
tienen que ver con este espíritu y por esta ola que algunos, sintiéndose Kelly
Slater, quieren coger.


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