Por Sandro García D.
Hace pocos días se produjo en París un atentado terrorista en el que han muerto doce periodistas, del que todos los medios de comunicación no han parado de hacer eco. La rama yemení de Al Qaeda se ha atribuido la autoría del golpe.
Han saltado las alarmas, en todo el planeta se han guardado minutos de silencio por las víctimas. Las redes sociales se han incendiado con mensajes de apoyo, los dibujantes de todo el mundo han agotado las metáforas del lápiz y la metralleta, no han faltado usuarios de Facebook que han cambiado sus fotos de perfil por las palabras "Je suis Charlie" en un fondo negro. Incluso se ha vendido un número de la revista traducido a muchos idiomas por primera vez.
No han faltado tampoco "ilustrados" que han esgrimido argumentos como "Ellos se lo buscaron, no tenían que haberles faltado el respeto", "dibujar a Mahoma es una gran ofensa a la comunidad musulmana, estaban jugando con fuego".
En el aspecto religioso es cierto que el libro sagrado del Islam prohíbe a sus seguidores representar a Mahoma, así como beber alcohol o comer cerdo. La cuestión está en que estas prohibiciones solo vinculan a los seguidores del Islam y no a ateos, agnósticos o seguidores de otras religiones. Así como puedo comer cerdo o beber alcohol ya que no practico el Islam, también estoy en mi derecho de caricaturizar a Mahoma. Ahora bien, de cualquier forma, sentirse ofendido en cuanto a creencias religiosas no justifica de ninguna manera el asesinato.
Llegados a este punto veo oportuno añadir que existen enormes diferencias entre musulmanes, árabes e islamistas. Es triste que tantas personas los metan a todos en el mismo saco.
Es evidente que este atentado supone además de una barbaridad por el simple hecho de haber dejado víctimas inocentes, un ataque a la libertad de expresión. Por supuesto, los líderes políticos europeos se han manifestado en contra de este atentado, algunos sinceramente y otros en un alarde de hipocresía sin precedentes. Tras todo esto, es imputado en España el humorista Facu Díaz por hacer un sketch de humor, (bastante acertado, por cierto) ridiculizando al Partido Popular. Es importante destacar que su presidente y actual presidente del gobierno estuvo presente en la manifestación contra el atentado. Nótese la hipocresía.
Por último, el actual primer ministro del Reino Unido, David Cameron, también presente en la manifestación, en su "inmensa sabiduría" ha tenido una "brillante idea".
-¿Se ha atentado contra la libertad de expresión, verdad?
-Sí.
-¡¡Mmhh... !! ¿Qué podemos hacer para que no vuelva a suceder? ¡Ya lo tengo! ¡Coartar la libertad de expresión!
Ha propuesto prohibir aplicaciones de mensajería instantánea gratuita como Whatsapp en el Reino Unido. Estas aplicaciones se han convertido en una herramienta fundamental en el día a día, con la que podemos comunicarnos fácilmente, y por ende, ejercer nuestro derecho a la libertad de expresión.
El "brillante visionario" David Cameron ha debido pensar que si quitamos la libertad de expresión de la ecuación eliminaremos también el terrorismo contra la libertad de expresión. Esto se merece un gran aplauso sarcástico.
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