Por Toño Santiago (@tafugos)
Esta es la segunda entrega de las reflexiones de aquel viejo socialista, y no es de hace unos días, es de hace cinco años, y para nada atemporal, ni tan siquiera una premonición, es la visión de una persona que al igual que otras muchas avisaron por activa y por pasiva lo que hoy se ha convertido en una realidad.
¿Por qué tanta ceguera y tanto oído sordo?
¿Por qué cargan contra Podemos?
Podemos es fruto de la desidia y el desprecio de la oligarquía de los partidos del régimen del 78 hacia sus propios militantes, simpatizantes y votantes.
Todo ataque que hagáis, toda crítica que vertáis, es un insulto a la inteligencia de la ciudadanía de este país, a la que habéis engañado, vilipendiado, hurtado, y lo peor de todo olvidado.
Esto es lo que pensaba en su día un militante de un partido, bien puede servir de ejemplo para el resto, y por supuesto para aquellos que pensaban y piensan que Podemos iba o va a ser su refugio y lanzadera, pues no, hemos llegado para quedarnos, pero no a cualquier precio, y mucho menos sin contar con el pueblo.
Leed esta reflexión y no caigáis en la tentación de continuar cometiendo los mismos errores.
¿QUIÉN SE CARGA EL SOCIALISMO?
El otro día un destacado socialista comiendo con destacados periodistas manifestaba:
“Os habéis cargado el Socialismo. Y ahora...¿qué?.
¿De verdad puede alguien creer que los periodistas se han “cargado el Socialismo?
Yo creo que el Socialismo se lo están “cargando” los propios socialistas, como el comunismo se lo “cargaron” los propios comunistas.
Con frecuencia, el político actúa como el borracho, es decir, quiere hacerse la ilusión de que el problema está donde él cree poderlo controlar, pero la confusión puede enseñarnos que el problema está donde no se deja captar ni manipular o que está fuera del ámbito de la experiencia del político de turno.
¿Qué busca Ud.?, le preguntó el peatón al borracho.
"Es que he perdido 10 €", dice el borracho.
¿Y fue aquí donde los perdió?
¡¡No!! , contestó el borracho. “Pero como aquí hay mucha luz, estoy tratando de buscarlos”.
Creo que algunos destacados socialistas están buscando los diez euros en “iluminados” restaurantes, en vez de buscarlos en las penumbras de sus despachos y de sus agrupaciones.
Un ideal colectivo significa la coincidencia voluntaria de hombres y mujeres cuyo único norte es conseguir la perfección de una sociedad más justa e igualitaria. Pero todo esto me da la impresión de que se lo están “cargando” los propios socialistas, por carecer de la rapidez y los reflejos suficientes para cortar los casos de corrupción y al eliminar el sistema asambleario y democrático heredado de su propia historia en las agrupaciones.
Y ahora ante el temor de ser “desplazados” y en base a intereses personales y caciquiles, cierran a cal y canto toda participación ciudadana, en la que muchos de ellos “treparon” hasta cumbres por ellos insospechadas, y se empeñan en mantenerse porque carecen de futuro y prefieren arrastrar con ello a muchos más para justificar su exculpación.
Ya no vale en dividirse en “guerristas – felipistas – zapateristas”.
Hoy lo que nos toca es reflexionar qué clase de Socialismo queremos, porque si el actual ideal ya no inspira ni un gramo de sacrificio de la vida de un militante, más vale que lo deje, pues con su ejemplo aleja a los posibles jóvenes militantes.
Y, de seguir así, el PSOE va a necesitar su propio big bang para recuperar su pureza ideológica. Ya no vale que el gato sea negro o blanco, porque los “ratones” aprendieron a distinguir los colores (salvo los daltónicos) y no se dejan cazar.
Los periodistas, en un Estado, lo normal es que sean críticos con el “poder”. Hoy lo tiene el PSOE, como mañana lo puede tener el PP, y estoy convencido de que si dan motivos, serán duramente criticados, pues por muy pequeña que sea la “charca” siempre reflejará algún trozo de cielo, ya esté gobernado por José Luis Rodríguez Zapatero o por Mariano Rajoy. La independencia del pensamiento es la sublime semilla de la acción que germina en libertad, y es la mejor manera de adquirir el derecho de ciudadanía.

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